¿Os acordáis de la mítica campaña publicitaria con la que se presentó renfe operadora? Sí, aquel, según como se mire, sarcástico “vamos al futuro, ¿subes?”
Pues bien, algunas de las noticias referidas a esa misma operadora hacen notar que, tal vez, el eslogan no era del todo acertado.
Ocurre en la línea Barcelona-Puigerdà:
Una carta del lector de hoy, hace notar que en dicha relación (entre la capital catalana y el pueblo de alta montaña), y después de las obras de mejora realizadas, las unidades han sido modificadas. Algún apaño en el motor y… lo peor de todo: otra vez asientos de plástico duro para un trayecto de 3 horas.
De RENFE uno se lo cree todo, ya. El autor, asegura que el material de esa línea (normalmente las UT440) ha sido substituido por las UT470. A decir verdad, no conozco muy bien esa línea, así que no sé lo que se mueve últimamente por allí. Pese a ello, me gustaría hacer una puntualización:
Técnicamente, se denomina UT470 a éstas unidades. En el fondo, las 470 no dejan de ser unidades 440 modificadas ligeramente (las características motrices son las mismas) para su adaptación a trayectos más largos (de media distancia, antiguos regionales). Es por ello que sus interiores albergan (o deberían albergar) asientos más cómodos. Véase aquí.
Sin embargo, los asientos son, y por desgracia, el último aspecto que renfe operadora parece tener en cuenta cuando coloca un material u otro en un trayecto. Así pues, los materiales que circulan entre Barcelona y Puigerdà podrían ser (seguramente son) UT440 pintadas con el esquema naranja de regionales y con asientos duros. En esta foto, por ejemplo, vemos como renfe hace circular UT440 pintadas como si fueran para trayectos largos (en naranja) pero con asientos para trayectos cortos (véase, en la parte inferior del tren, “la matrícula” dónde se indica realmente el modelo).
Así pues, parece ser que entre Barcelona y Puigerdà no circularían las 470 sino 440 pintadas como si fueran 470. O, también es posible, 470 pero sin asientos blandos.
A no ser (eso también sería posible) que el autor, al quejarse, se refiriera a las 447, de las que todos conocemos sus “apetitosos” asientos.
Sea como fuere, el daño en el trasero no perdona. Por ello, aquí queda la queja:






