Posteado por: maquinista | 8 Septiembre 2008

La chulería, un denominador común entre los revisores

Un lector de esta web nos acerca esta denuncia a la Renfe por la chulería de un revisor. Parece ser que estos comportamientos de esa subcultura ferroviaria no se limitan sólo a las grandes ciudades, sino también a “lecciones de moral” en el sur del país. Cierto que hay otros revisores que cumplen bien sus funciones, más faltaría, pero los hechos muestran un denominador común entre varios de ellos.

J.S.MORENO, mayor de edad, con DNI XXXXXX,y con domicilio en XXXX en calle xxxx, expresa su deseo de PRESENTAR QUEJA por los hechos que a continuación se denuncian:

CECILIA GARCÍA, mi esposa, viajaba en el día de hoy ( sábado 17 de agosto de 2008) en el trayecto ALGECIRAS-MADRID, en el tren de las 8,30 de la mañana y cuando el revisor le pidió el billete observó que la TARJETA JOVEN que portaba y con cuyo descuento había obtenido el billete, había caducado, por lo que la requirió a fin de que abonase la diferencia ( CATORCE EUROS CON TREINTA Y CINCO CÉNTIMOS para ser exactos). Es a partir de este momento cuando una situación que hasta aquí podría haber sido perfectamente normal comienza a convertirse en una pesadilla porque el revisor que, por muy amplias que sean sus funciones es seguro no contar entre ellas las de humillar a ningún cliente de RENFE, observa un comportamiento de todo punto intolerable.

1º-Dado que mi esposa, por una serie de circunstancias que no son del caso, no disponía en ese momento de metálico, ofreció pagar con tarjeta de crédito, lo cual fue rechazado por el revisor.

2º-Como el incidente se prolongaba, otro viajero se ofreció a pagar en metálico la diferencia, solución esta que fue igualmente rechazado por el revisor.

3º-Después la hizo levantarse de su asiento para hablarle en privado en el descansillo y la amenazó con obligarla a bajar en Córdoba (pese a que el billete que portaba tenía Madrid por destino).

4º-Acto seguido tomó el CARNET JOVEN de mi esposa que, caducado o no, es un documento de SU ( DE ELLA) propiedad, y lo rompió.

5º-Finalmente, tras un incidente que duró una hora interminable de humillación y que podría haberse evitado desde el principio, le “perdonó la vida” y le permitió llegar a su destino, conminándola a que NO LO CONTARA A NADIE, O SI NO, LA “DENUNCIARÍA” (sic) PUESTO QUE TENÍA SUS DATOS PERSONALES (al tiempo que le mostraba los datos personales de otros pasajeros obtenidos por la misma vía).

Comportamientos como el denunciado, más propios de un país como Albania (es un ejemplo) que de España, no son de recibo por lo que ruego se me faciliten los datos de IDENTIDAD DEL REVISOR con el fin de poder presentar la pertinente denuncia por AMENAZAS Y COACCIONES ante el Juzgado de Guardia, sin perjuicio de la que proceda ante Consumo, y ante el Instituto de la Mujer.

Confiando en el “savoir faire” de los profesionales de una empresa de tan digno nombre como RENFE quedo a su disposición.

Fdo.

J.S. MORENO.


Respuestas

  1. Yo me pregunto como ese hombre no le partió la boca al revisor…

  2. Aquí se plantean varias situaciones anómalas: es obligatorio para los pasajeros llevar los documentos acreditativos de los descuentos en regla, y me parece alucinante viajar sin dinero en metálico. Además si el incidente duró una hora no creo que se la pegase el revisor hablando solo. Está claro que la viajera no circulaba con un billete válido, y por lo tanto eso es sancionable en todo caso.

    Otra cosa es el calentón del interventor o lo inadecuado de sus respuestas, pero también habría que conocer lo que la viajera le estuvo respondiendo durante esa hora, por lo que en un juicio tiene las de perder, así que lo mejor es ahorrarse la pasta de los abogados. Lo correcto es presentar una reclamación ante RENFE en cualquier estación.

    Y en todo caso de sexismo nada. A los interventores lo que les va es poner en su sitio a jóvenes delante de otros viajeros mayores en trenes de largo recorido con pocas paradas para que nadie se escape. Yo soy hombre y tuve un incidente con un interventor por culpa de un billete mal emitido por la estación de origen, y pese a ser evidente que el error era imputable a RENFE, él también me tuvo un buen rato hablando de la obligatoriedad de comprobar el billete antes de abandonar la taquilla. No me resultó nada agradable, más que nada porque te echan el sermón a un tono elevado y ante los otros viajeros como si fueras un malhechor. En mi caso la cosa no llegó a mayores pese a que me exigió el DNI. Me plantée reclamar por lo desproporcinado de la actuación, pero seguro que entonces él hubisese activado el mecanismo sancionador.

    Desde luego hay ineterventores prepotentes que además se crecen ante viajeros jóvenes, pero eran peores los revisores que en ruta expedían billetes escribiendo a lápiz en la página principal de la matriz que era la que se quedaba RENFE, para luego cambiar los datos y embolsarse un dinerillo que el ingenuo viajero había pagado confiadamente.

  3. Nuestro sistema ferroviario con anuncios en televisión , nos comunica que para el año 2010 tendremos el mejor sistema no se si de europa o del mundo , pero todo cambia cuando hay que tratar con los jueces y verdugos de esos trenes los señores interventores y quiero aclarar que debe haber bellisimas personas , pero no e coincidido con ninguno de estos últimos , e recibido una multa de 100 € viajar sin billete en un trayecto de unos 10kms, +- si es cierto que subi en el tren sin billete pues este se me escapaba , es cierto que quise pagar al único autorizado dentro de este tren el billete a lo cual se negó , es cierto que me izo bajar en la siguiente estación que el tren paró , es cierto que yo volví a subir y es entonces es cuando me pidió el DNI , a pasado un mes de este incidente y ahora recibo una multa de 100€ no llevar un billete de 1´25 € , ignorancia por parte mía pues de sbarlo hubiera cogido un taxi y me hubiera ahorrado + de 80 €es responsables de RENFE , por que no ponen expendedores de billetes dentro del tren y así nadie puede negarse a tener un billete y de paso no machacan a humildes familias que casí no podemos llegar a final de mes por la crisis , si llevan todo por este baremo espero que cuando ustedes cometan un error o falta lo pagaran bajo el mismo baremo.
    Por si fuera importante tengo 18 años.

  4. Actitud del Revisor de RENFE

    Soy profesora interina de Secundaria de la Comunidad de Madrid, así que cada mes y medio me adjudican un nuevo destino y he de utilizar un abono transportes diferente: B1, B2, B3… A.

    Es difícil acordarse de todos los cambios de tarifa. El día 20 de enero 2008 me cesaron en un IES de Rivas; tenía que ir a Alcalá de Henares, a la DatEste, sólo para entregar el cese. Cogí el tren de cercanías en Vicálvaro, rumbo a Alcalá.

    Poco antes de llegar, aparece el revisor y me pide el título de transporte. Inocentemente, yo, le enseño mi abono B-2. Observo un destello bilioso en sus ojos y me dice, con un gruñido: “Aquí no es válido, necesita el B-3″. Me quedo pálida. Me ofrezco a abonar el billete. Me dice que en Vicálvaro había expendedor de billetes, que me tiene que multar con 9,30€ por sólo dos estaciones.

    No me muestra ninguna normativa al respecto, en los vagones no se especifica nada sobre las multas… Empiezo a rebuscar el dinero, pero no encuentro suficiente. “Entonces me tengo que quedar con su tarjeta y el abono transportes”. Sigo buscando y acabo encontrando los nueve con treinta euros; se los entrego diciendo que como me parece abusivo voy a poner una reclamación en la estación de Alcalá. El revisor me da un recibo.

    Extiendo la mano para recuperar mi abono y me espeta, con aviesa mirada: “No, ahora el abono me lo quedo, porque va usted de malas y quiere reclamar ¿no? Es que las tías os hacéis las tontas pero luego váis de listas…”.

    Me enfurezco, protesto, le acuso de haberme engañado, de reírse de mí… Me entrega otro recibito donde consta la retirada del carnet de transporte. Furiosa, pongo una reclamación en la estación, consigo que me muestre su carnet y se identifique y anoto su número.

    Aparecen unos policías, a los que pido ayuda ante tamaño atropello. Me contestan que no conocen la normativa, que la autoridad allí es el interventor de Renfe :( ((( Alucino, me falta el aire. Allí estoy, sin trabajo, recién cesada, sin dinero, sin abono transportes, teniendo que sufrir el ultraje de ese tipo gordo, grasiento, burdo, machista…

    He denunciado en Consumo, he hablado con Atención al Cliente de Atocha-Renfe. Pasan de mí por completo. Se tapan unos a otros. No me devuelven mi tarjeta.

    No hay “ajustes” ni devoluciones cuando uno, en mitad del mes, necesita un abono de importe inferior: en mi caso, ahora voy a trabajar en la capital y sólo necesitaré al A = 40€, cuando pagué 60,60€ por un B2 que encima me han ROBADO con todas las letras, y además amparándose en una falsa legalidad que permite el latrocinio y el ultraje a la gente trabajadora.

    Mientras que dejan colarse y hasta realizar actos vandálicos o terroristas a los maleantes. Pero claro, esos dan miedo. Las mujeres, los discapacitados, los débiles… ahí ¡leña al mono!

    RENFE ES UNA ABSOLUTA VERGÜENZA. Tras el escaparate del AVE, la imagen de cara al exterior, lo que de verdad existe es una red de ferrocarril tercermundista, que incumple varias leyes internacionales (para empezar, a ver quién es el valiente que sube en un cercanías en silla de ruedas) y que no tiene ni para entregar horarios, además ¡para qué, si en cuanto caen cuatro gotas o hay viento se paran los trenes! eso, si no se incendian las catenarias…

    Metro advierte siempre del cambio de tarifa con letreros luminosos y por megafonía, facilita las operaciones, su normativa está claramente expuesta en todos los vagones y en cada estación.

    Pero Renfe cercanías no advierte de nada en sus tétricos apeaderos, y en determinadas estaciones tiene apostados para chuparnos la sangre a los más gilipollas, como yo.

    Seguro que a un borracho o a un drogadicto se limita a pedirle que baje del tren y se olvida.

    Trataré de no volver a utilizar Renfe en muuuuucho tiempo. Y si me vuelvo a despistar, le digo que se me ha perdido el billete, me hago la gili, lloro gritando que “Voy a ver a mi padre adoptivo que se muere en Cracovia”, me doy tres chutes de Ventolín y le dejo mi DNI para que me mande la multa a casa.

    Pero el abono y el monedero ni los saco del bolso. Total…


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