Sitges-Barcelona en 2 horas y 17 minutos

23 Oct

Historia de El Periódico

Miles de trabajadores y estudiantes se levantaron ayer de la cama, muchos con el despertador sonando algo más temprano de lo normal, para emprender lo que antes era una rutina diaria pero esta vez es una odisea incierta. EL PERIÓDICO se subió en Sitges al tren con dos de ellos, una estudiante de bachillerato y un empleado de banco. Normalmente suelen tardar unos 50 minutos en llegar al centro de Barcelona. La aventura de ayer en tren, bus y metro duró dos horas y 17 minutos.

7.05
ESPERA EN SITGES. Es noche cerrada, con un ligero frescor otoñal, cuando el andén principal de la estación de Sitges se va llenando de decenas de viajeros. Carlos Linares, empleado de Caixa Catalunya, siempre coge el tren a esta hora. Ana García, estudiante del Institut Tècnic, se ha adelantado media hora, por si acaso. Él entra a las ocho; ella, a las 8.30 horas.

7.10
EL TREN, PUNTUAL. El tren de las 7.10 horas es el preferido por muchos viajeros porque tiene una gran ventaja: va directo de Sitges a Sants, sin parar en Castelldefels ni Gavà. Bueno, iba directo. Hace semanas que para en otras estaciones, por culpa de averías y socavones. Según el horario oficial, debe llegar a las 7.42 horas a Sants y cinco minutos más tarde, a Passeig de Gràcia.

7.21
A CASTELLDEFELS. Casi todo el mundo tiene asiento, parece que viajan menos pasajeros que en un lunes normal. Hay trabajadores que han quedado para ir juntos en coche a Barcelona. Ana, de Sant Pere de Ribes, y Carlos no tienen alternativa. “Vi esta mañana la parada del bus directo a Barcelona y había una cola enorme”, dice ella. Además, de momento, el tren va bien.

7.35
FIN DE TRAYECTO. “Debido a una incidencia entre las estaciones de Bellvitge y Sants, este tren termina su recorrido en Gavà”, acaban de anunciar por megafonía. Los primeros empujones cambian las caras, ya hay algo de enfado, aunque predomina la resignación. Las escaleras y el paso subterráneo son muy estrechos para absorber la avalancha. Los buses esperan “en el lado mar”.

7.44
EN BUS DESDE GAVÀ. La organización es buena, a pie de los autocares. Ya tienen experiencia en montar este operativo. Aunque a esta misma hora el tren normalmente ya hubiera estado en Sants, los viajeros aún no se impacientan demasiado. Hay bromas. “Me voy a dormir en el bus”, dice uno. Empiezan a sonar los móviles; familiares y jefes quieren saber cómo les va a los aventureros.

8.13
ATASCO EN LA C-32. La cosa empieza a pintar mal. Es la gran diferencia entre el tren, siempre que funcione, y la carretera: la C-32 está congestionada de Gavà a Sant Boi, como todas las mañanas. Ahora, con aún más coches. Llama la gente que tenía que entrar a las ocho a trabajar: “Voy en el autobús. ¿Por dónde? No lo sé. ¡Ah! me dicen que por Viladecans. ¿A qué hora? Ya veré”.

8.27
RUTA EQUIVOCADA. Antonio, el chófer, se ha perdido por L’Hospitalet. “Soy de fuera –se excusa– y solo nos enseñaron una vez, anoche, cómo ir”. Un pasajero le indica el camino hacia la calle del Foc, a través de las obras del paseo de la Zona Franca. El pasaje se cabrea, se pregunta por qué no siguió por la Gran Via. “¡Encima, de excursión por Montjuïc!” Antonio amenaza con aparcar el bus.

8.48
PLAZA DE ESPANYA. Las caras ya reflejan el cansancio. Tras más de hora y media de viaje, casi tres horas después de levantarse, Ana García ha llegado a la plaza de Espanya. Antes, bajaba del tren en Passeig de Gràcia, a tres minutos andando desde su escuela, en Mallorca con Roger de Llúria. Ahora, le queda todavía el metro. “¿Qué quieren, que me levante a las cinco para llegar a tiempo?”

8.53
BAJAR AL METRO. Hay mucho informador para indicar las bocas del metro, hay muchos guardias de seguridad e incluso hay antidisturbios de los Mossos d’Esquadra que reciben a los viajeros en la plaza de Espanya. Por si alguno se enfada mucho. Carlos Linares solo ríe: “Esto es un suplicio, pero no es solo de ahora. Llevamos dos años sufriendo retrasos. Antes podías confiar en el tren”.

9.02
TRES VIAJES EN UNO. El metro va llenísimo. Pasa por Drassanes, Liceu y Catalunya, ruta de turistas, carteristas y ahora también clientes agotados de Renfe. En lugar de solo un tren, Ana y Carlos ya llevan tren, bus y metro. Por el precio de uno, ¿y qué? No tiene sentido pedir la devolución, dicen, porque tienen abonos mensuales, de 67,30 euros. “Mucho dinero por el servicio que dan”.

9.13
PASEO DE GRÀCIA. Otra vez pueden respirar aire fresco, ya en el paseo de Gràcia, dos horas después de salir de Sitges. Ana ya ha perdido su primera hora de clase; Carlos, más de una hora de trabajo. Ya temen la hora del regreso. Con uno de los socavones de la semana pasada, a Carlos le llevaron por Vilafranca. Llegó a las once de la noche a casa, tras salir a las ocho de la tarde del banco.

9.27
“JA SÓC AQUÍ” Los compañeros de la oficina reciben a Carlos con una sonrisa. Saben que últimamente suele llegar tarde. Pero, ¿tanto? “Menos mal que lo dan por la tele y sale en los periódicos; así, los jefes nos creen”. Hoy ha sido una aventura, pero Carlos no cree que aguante mucho la sonrisa. “Si esto va a durar una semana, tener que hacer este viaje dos veces al día, eso quema muchísimo”.

Una respuesta to “Sitges-Barcelona en 2 horas y 17 minutos”

  1. lazaoro 28 abril 2012 a 16:48 #

    como ce ace para escuhar la megafonia en directo

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