La soberbia de RENFE hace llorar a la pasajera Yenue

22 Jun

Que lo de RENFE no es un servicio normal lo sabemos todos los pasajeros que sufrimos a diario sus servicios; y que la soberbia de sus revisores supera todo límite, también. Uno tras otro se repiten los relatos del maltrato y la soberbia con la que se manejan estos impunes ‘agentes del orden’ que están para multar, nunca para ayudar y menos que menos mejorar el trayecto de la gente. En este relato la pasajera Yenue  cuenta su odisea desde Ocata a Sants. Te compadecemos amiga…

Hace días que quería escribir una entrada para explicar lo que viví el otro día en la fantástica estación de Sants, en Barcelona. Lo he ido posponiendo debido a los exámenes pero ya va siendo hora, ¿no? Me parece tan surrealista y difícil de creer que tenía que publicarlo, para que lo leyera todo el mundo.

Como cada mañana, me levanté, desayuné leyendo e-mails y Google Reader, me duché, sequé el pelo y maquillé, y me fui de casa preparada para un largo y provechoso día de estudio.

Había cogido dinero para comprarme una T-Mes, ya que tenía intenciones de pasarme todo el mes bajando a Barcelona a estudiar. Normalmente uso una T-Jove, que son viajes ilimitados durante 90 días, pero tras calcularlo me salía más a cuenta comprarme solo una T-Mes para los exámenes.

Llegué a la estación, y la taquilla estaba cerrada. Tenía la persiana bajada, y un cartelito que muy altruistamente te informaba que la taquilla estaba fuera de servicio, y que compraras el billete en la estación de destino.

– Oh, no. Ya empezamos. – pensé, aterrorizada. Pero suspiré, y me convencí a mi misma. – Bueno, no creo que pase nada… Sants es una estación grande e importante.

Así que entré al andén (por supuesto, las puertas estaban abiertas). Esperé el tren, y subí.

Cuando llegué a Sants, y dado que soy una buena chica *asentimiento general*, decidí ser legal, y hacer lo que me habían dicho. En vez de colarme, o saltar (cosa que cada día veo hacer a muchísima gente), fui al encargado para explicarle mi problema y que me dejara comprar mi abono. Me acerqué, y puse la mejor sonrisa que pude. Había más gente hablando con el encargado, así que esperé pacientemente hasta que llegó mi turno.

– ¡Hola! Buenos días. Disculpe, es que la taquilla de Ocata estaba cerrada, y ponía que comprara el billete en la estación de…

– ¿Cómo que cerrada? – me contestó de una forma cortante.

– Pues… eso. Cerrada. Había un cartel, y… – la sonrisa empezó a esfumarse de mi cara.

– A mí no me han dicho nada. – me contestó.

– Ya, pero… ¿y que representa que debo hacer? Porque estaba cerrada y no he podido…

– A mí no me han informado, así que debes pagarme la línea completa. Yo no sé si me estás mintiendo.

Aquí mi cerebro empezó a inundarse de miles de preguntas: ¿Que no le habían informado? ¿Que tengo que pagar qué? ¿Que me va a cobrar toda la línea? ¿Me está llamando mentirosa?. Intenté explicarle, una y otra vez, que yo no tenía la culpa. Que yo había llegado con el dinero para comprar una T-Mes, que es un abono bastante caro, y que no iba a pagarle un solo viaje de muchas más zonas que las que me corresponden sólo porque no le habían informado. Después de un rato medio-hablando, medio-discutiendo, me dijo.

– Vale, bueno, mira. Tú me dejas tus cosas aquí, y yo te dejo salir a comprar el abono. Luego vuelves, te devuelvo tus cosas (así me aseguro que vuelves), y picas la T-Mes.

Creo que ahí debí pasar unos 15 segundos bloqueada y callada, intentando creerme lo que acababa de decirme. ¿Que yo… qué? ¿Que le dejara mis cosas? Casi me pongo a reír. Un desconocido encargado de Renfe me pide que le deje mi bolso para asegurarse que volveré y picaré un billete. Billete, que por cierto, no me habían dejado comprar, a pesar de que yo quería.

– Hmm… disculpe, pero… no voy a dejarle mi bolso. ¿No hay alguna otra manera? – dije, dubitativamente, conteniéndome… no tengo muy claro si la risa, o el llanto.

– Bueno, déjame el DNI.

– Para comprar la T-Mes se necesita el DNI. Me lo van a pedir, porque es un título de transporte unipersonal. – ¿Qué demonios hacía yo explicándole qué es una T-Mes? ¡Que es un encargado de Renfe!

– Bueno, bueno, chica. Pues déjame cinco euros.

Sí, y las tarjetas de crédito también, no te digo. ¿No se os escapa una carcajada? Madre mía. ¿Que le dé cinco euros a un encargado de renfe para que me deje salir a comprar el abono? Aquí ya estaba adquiriendo un tono totalmente surrealista. Tras seguir hablando con él, le convencí para que aceptara que le dejara la tarjeta de universitaria. A regañadientes, salí, sufriendo porque un desconocido tenía mi carné de universitaria y de mi cabeza no salía la frase de “No la vas a recuperar”.

Fui directa a las taquillas de Renfe, y tras un poco de cola, la amable muchacha me dijo:

– Lo siento, nosotros no podemos venderte una T-Mes porque esos abonos de transportes integrados son de TMB. Así que tendrás que ir a comprarlo a TMB.

Intentando no pensar en nada, y sin ni siquiera darle las gracias a la muchacha, fui a TMB.

– Esto.. hola. Mire, yo quería comprar una T-Mes y en Renfe me han…

– ¿Eres familia numerosa?

– Esto… no.

– Entonces yo no puedo vendértela. Esta es una estación totalmente automatizada y sólo puedo vender el billete a gente con tarjeta de familia numerosa. Si lo quieres, tienes que comprarlo en las máquinas.

– ¿Eh…? Ah, bueno. ¿Y no podrías hacer una excepción? Un encargado de Renfe tiene mi tarjeta universitaria porque sino no..

– No.

Después de que me dijeran por segunda vez que no podían venderme el abono, fui a las máquinas. Fui a las de Renfe porque pensé que sería lo mismo y así comprobaba que el encargado con mi tarjeta secuestrada seguía allí. Tras completar los pasos, y escribir mi DNI, la máquina me dio un error. Un error extraño, que no sabía porqué ocurría.

– ¿Qué pasa hoy que ni las máquinas quieren venderme el billete?. – Pensé.

Volví a TMB, y localicé otra muchacha para explicárselo, ya que la anterior no parecía tener muchas ganas de seguir conversando conmigo. Se lo expliqué, y me hizo probarlo delante suyo en una máquina de TMB. Evidentemente, el error que salió fue el mismo que en Renfe. Después de mucho pensarlo, tengo la teoría que cuando las máquinas de Renfe/TMB ven mucho dinero, se estresan. Y que por eso no funcionan, pobrecitas, porque se asustan.

Y allí seguía yo, sin poder comprar el billete. ¿Y qué solución me ofreció la muchacha de Renfe? Ninguna.

– Pero… si Renfe no me vende el billete, TMB no me vende el billete, y las máquinas no funcionan… ¿Cómo puedo comprar el abono? – le dije, casi suplicando que me lo vendiera ella.

– No lo sé. – Sonrió. (Sí, lo juro, sonrió).

Yo aquí ya estaba histérica, y fui a por mi tarjeta de universitaria. Busqué al encargado, y le dije que nadie quería venderme el billete. Le expliqué lo ocurrido, y  ¿qué volvió a decirme? ¡Que le pagara toda la línea! ¡Entera!

Me puse a llorar. Sí, es una reacción de niña pequeña, pero llevaba toda la mañana dando vueltas con 100 euros en los bolsillos y nadie quería venderme un maldito billete. En todos los sitios me decían que no, y ya veía que no podría llegar por la mañana a la facultad. Al verme, le cambió la cara, y aceptó cobrarme sólo el viaje desde mi estación.

– Si es que no puedes dejar que esto pase. Renfe es una empresa, y si la empresa viola los derechos de los viajeros debes poner una reclamación. Que no te harán caso, pero tú ponla.

¿Qué…? Después de tener que pelearme con él para que me dejara salir. Después de decirme que le dejara el bolso, que le dejara mi DNI, que le dejara cinco euros… Después de todo, ¿ahora tiene la cara dura de decirme que debo poner una reclamación porque la empresa está violando mis derechos como consumidora?

Creo que no le dije nada. Simplemente, me fui. Llorando. A pelearme con Renfe para ver si DE UNA VEZ me dejaban comprar el maldito abono.

Tras un rato dando vueltas, pregunté en un pequeño puesto de información. La muchacha me señaló una taquilla concreta, y me dijo que, aunque allí no vendían ese billete, igual si suplicaba me lo darían. ¿Desde cuando un consumidor tiene que suplicar para que le vendan un abono?

En fin, fui a la taquilla. Más de 40 minutos de cola. Y cuando llegué, prometo que intenté sonreír.

– Hola, perdona, mira, es que yo quería comprar una T-Mes, y aunque aquí no es el sitio, la muchacha de información me ha dicho que igual podrías vendérmelo.

Me miró y sacó un archivador de debajo de la mesa. Buscó la T-Mes, la encontró, y yo le di el DNI. Se quedó mirándome y comparando la fotografía un rato, y luego sacó la calculadora. ¿Para qué? Pues no lo sé. Bueno, en ese momento no lo sabía, luego lo entendí. Calculaba mi edad.

– Tienes 22 años. – afirmó.

– Er… sí. – la miré confundida, sin entender porqué estaba calculando mi edad, si en una T-Mes no importa la edad que tengas.

– Podrías comprarte una T-Jove. – afirmó convencida desatando mi ira contenida y poniéndome aún más nerviosa.

– Ya, pero, disculpe. La T-Jove es un abono que dura 3 meses. Yo no quiero viajar 3 meses. No quiero tener viajes 2 semanas, o dos años. Quiero una T-Mes… para poder viajar en transporte público un mes. – afirmé, enfadada.

– Vale, vale… oye, que yo sólo te informaba. – me dijo, mirándome extrañada.

Me vendió la T-Mes, y por fin fui hacia la facultad. Llegué a las 11:30 aproximadamente, habiendo salido de casa a las 8 de la mañana.

2 comentarios to “La soberbia de RENFE hace llorar a la pasajera Yenue”

  1. ramon 23 noviembre 2015 a 2:10 #

    Como en este país sabemos lo que nos interesa, voy a intentar dar unos consejos.
    Como dice el refrán, una persona previsora vale por dos, por eso es conveniente no sólo llevar la tarjeta de débito(o crédito) cuando se sale de casa;tambien es aconsejable llevar efectivo, por lo que pueda pasar.
    Cualquier máquina autoventa de títulos de transporte (ya sea de Renfe o Metro) no devuelve cambio en billetes, eso lo saben hasta los gatos! Entonces si meto un billete de 50€, evidentemente no me lo va a cojer. por lo tanto, si por ejemplo deseo un billete sencillo que vale 2.15€, el billete más grande que debo introducir será de 20€. Y si lo que deseo es un Abono mensual que vale 52,75€, tampoco meteré un billete de 100, o dos de 50, debo introducir uno de 50€ y monedas si dispongo de ellas, o bien un billete de 5, 10 o como máximo 20€.
    Yo siempre llevo la tarjeta de débito por si la máquina estuviese llena de monedas o no funcionase correctamente.
    Vengo observando que mucha gente, cuando la taquilla está cerrada, en vez de comprar su billete en la máquina autoventa, por no perder 20 segundos, no compra el billete y se expone a la multa de 100€; y cuando se la ponen, todo son caras largas, malhumor y lamentaciones, y es que en este país nos cuesta reconocer ese “Mea Culpa”.

  2. Nestor 14 abril 2016 a 16:07 #

    Esta es mi carta dirigida a TMB señalando sus malas prácticas.
    La situación es la siguiente accidentalmente (como humano que soy y que comete errores) deje mi tarjeta T-jove en unos de mis vaqueros que meti a la lavadora la cual por el tipo de material que esta hecha (papel) salió desintegrada.me dirigí a la central de atención al cliente de TMB en universitat con los restos de mi tarjeta aún sabiendo por las cientos de quejas de personas en Google que denunciaban que TMB no hacía sustituciónes aunque te la robaran dentro de sus mismas instalaciones y llevaras denuncia a la Guardia Civil en mano si no me creen basta con ponener sustitución de T-jove en el buscador ya que no es un incidente nuevo hay quejas desde 2008.Sin embargo yo decidi apelar a mi fe en la humanidad apoyado por el comentario de un solo hombre que aseguraba a el si se la habían sustituido cuando la perdio.y fui por una nueva como la lógica manda en estos casos más en casos en los que la tarjeta en cuestión no es un regalo de la vida si no algo con un valor económico exactamente de 105 EUR que como están las cosas en España no es una cifra que podamos llamar insignificante.Entonces al llegar  y explicar mi situación su respuesta fue que no podian hacer nada ya que en la tarjeta destruida no se veian mis datos, que ellos no los almacenan lo que es totalmente falso por dos situaciones puntuales. una de ellas fue que una máquina literalmente se comio mi T-jove  dejandola totalmente  arrugada e ilegible y otra en la que la tarjeta estaba tan usada que lo único que se alcanzaba a leer era la palabra “JO”, mis datos ya se habían borrado por el desgaste y en las dos ocasiones me la cambiaron por una nueva porque  que al ellos introducir mi número de identificación en la máquina yo asumo que les aparecía que efectivamente era poseedor de una T-jove. por ende si me la pudieron cambiar cuando en la tarjetas viejas no se veia nada ¿Porque no lo pueden hacer cuando llevo los restos desintegrados que quedaron después de la colada? Es incomprensible y por su parte desconsiderado que lo único que puedan hacer los que trabajan en los puntos TMB sea textualmente darte el pesame. ¿Que clase de empresa es TMB? Que pueden hacer que una tarjeta unipersonal dejé de funcionar durante 15 minutos después de picar para que terceros no hagan mal uso de ella pero no pueden hacer que se cancele el uso de una tarjeta unipersonal extraviada, robada o destruida accidentalmente y otorgar una nueva como una empresa normal ¿Les suenan mastercard, visa, seguridad social? y no digan que no cuentan con la tecnología porque tienen un puñetero tren que es controlado solo por computadoras. Pero por piedad ya que tienen la política  abusiva de negarse a sustituir una tarjeta por daño ¿Porque no la hacen de un material más resistente? Vamos, al menos resistente al agua nadie está pidiendo que sea resistente a una bala o a un meteorito apocalíptico, agua señores simplemente agua, por sentido común más que por otra cosa, sabiendo que es una tarjeta que estará expuesta a  situaciones cotidianas de una persona normal que pueden llegar a dañarla durante esos 90 dias de validez.¿Saben que correos ofrece una tarjeta de crédito prepago hecha del mismo material que las otras tarjetas de crédito y hasta con un chip por solo 6 eurs? Porque TMB no hace uso de esa avanzadisima tecnología para justificar su arbitraria política de no sustitución.Y vuelvo y sito si correos puede ofrecer algo asi por solo 6EUR ¿porque TMB no lo pude hacer por tarjetas que pueden llegar a costar más de 400 eur?La respuesta es simple porque a TMB sólo le interesa llenarse los bolsillos de euros no le interesa establecer políticas que respeten los derechos de sus usuarios porque de todas las empresas de transporte público de España TMB es la unica que se niega a sustituirla en los casos ya mencionados, porque no hay que ser un super dotado mental para pensar esas brillantes ideas que os acabo de dar por eso y por sugerirme que compre una nueva mientras ustedes se quedan con mis 105EUR en sus arcas pido a todos los afectados denunciar por todos los medios posibles no para que está política cambie no como un favor por parte de la empresa si no como un derecho universal de los consumidores.

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